| Fotografía de Cillas Seyde |
Vivimos
en alguna parte: en un país, en una ciudad de aquel país, en un
barrio de aquella ciudad, en una calle de aquel barrio, en un
inmueble de aquella calle, en un apartamento de aquel inmueble.
Georges
Perec. Especies
de espacios
Sin
un mapa nos desorientamos, perdemos el norte y el horizonte. La urbe
contemporánea se convierte en un laberinto que parece no tener
salida.
Representamos hasta la saciedad el espacio urbano por miedo a no
reconocerlo, a olvidarlo y a acabar extraviados en su inmensidad.
Anne
Heyvaert
se sitúa justo entre la realidad y su interpretación, entre el
espacio representando y el figurado. Doblando y replegando el espacio
del mapa construye nuevas realidades, nuevas visiones que incluso
pueden llegar a despistar al espectador. Que
el flâneaur más
experimentado se pierda no es tarea complicada, los mapas se
desactualizan día a día. José
Navas Aranda visualiza
el espacio urbano en constante movimiento; lo
que hoy está aquí, mañana pasará a estar en otro lugar o
simplemente
dejará de estarlo, dejando emplazamiento a nuevas construcciones.
Donde
quiera que vayamos tenemos la necesidad de sentir el espacio como
nuestro, de marcarlo y apropiarnos de él. Abarcar el territorio es
el ejercicio de reflexión y medición que nos propone Cipriano
Chás. Establece tres
alturas diferentes, tres posiciones con respecto a la situación del
horizonte y al poder de la tierra. Por su parte, Antía
Cea, nos posiciona en la
actual Galería Sargadelos de A Coruña, poniéndole nombre y memoria
al espacio anteriormente habitado.
La
curiosidad por el espacio privado y ajeno, por saber cómo es el
otro y su
entorno, siempre ha existido. Viajar o vivir en una ciudad que no es
la propia agudiza nuestra vista y nuestros oídos. Así, Xisela
Franco, ha documentado
desde las calles hasta los espacios más privados de la ciudad de
Toronto. Una mirada extranjera, autobiográfica y personal en una de
las ciudades más cosmopolitas.
No
siempre es fácil reconocer el espacio público y el espacio privado,
establecer límites es complicado; el límite es tan incierto como
inseguro, nos hace dudar continuamente. Nelson
Bardón se sitúa justo
ahí, en el lugar donde conexionan líneas y planos o donde lo que es
deja de ser según los ojos por los que sea visto. Manipulando los
límites del plano consigue la explosión de elementos urbanos, la
destrucción de la ciudad. También Fernando
Lafuente
juega con esos límites, desdibujándolos y descomponiendo el plano
en busca de nuevas relaciones entre figura y fondo.
Habitamos
y deshabitamos las ciudades en un constante ir y venir.
Globalización, ya todos somos extranjeros sin destino. Nos
movemos en masas programadas y sincronizadas al unísono sin tiempo a
cuestionarlo, no pensamos. La rutina es el tema central de la
instalación de Elia Núñez
que, aunque nos
mantiene unidos a grandes multitudes, nos absorbe y nos desplaza
hacia la soledad.
Frente
al individualismo contemporáneo Martín
Rivas plantea
la necesidad de volver a establecer comunidades. Los ciudadanos
debemos relacionarnos con el entorno vecinal, mantener una identidad
firme y fuerte es esencial para asegurar el bienestar de las familias
que la habitan.
Al
mismo tiempo la urbe contemporánea se descentraliza y se expande por
doquier. Ya no queda espacio vacío ni lugar y Diego
Germade
es consciente de ello. Sobre un mapa de la antigua Roma implanta un
bloque de cemento. Una construcción física en una representación
espacial de la que probablemente ya poco quede en la actualidad.
Necesitamos
reconocer el espacio y reconocernos en él. Todos los elementos deben
estar, al menos, en aparente orden; una ciudad desordenada sería
imposible. La obsesión por el orden y la curiosidad de Cillas
Seyde es tal que ha
decidido empezar a buscar por el principio, una gota de tinta sobre
el papel. Una imagen que, vista a través de un microscopio, alberga
verdaderas ciudades ocultas. También Natalia
Desirée García busca
nuevos espacios, quizás ocultos o quizás inadvertidos en la ciudad
industrializada, infinitamente reflejada.
Vivimos
en la calle. Normalmente pasamos más tiempo fuera que dentro de
casa. Salir a la calle es formar parte del tránsito. Por eso Arkaitz
Rodríguez
ha decidido utilizar el espacio social para exponer su obra. Una
buena forma de contactar con el público o de que el público
contacte con él. El
caminar y el deambular por las calles de una ciudad crea recorridos
individuales que sirven de base a la experiencia de Clara
Salamanca. A
partir de lo vivido en la ciudad elabora un callejero personal del
espacio urbano más frecuentado.
De
carácter multidisciplinar, Traza
Urbana
se compone de vídeo, escultura, fotografía, instalación...
Visiones de una ciudad cambiante en base a las diferentes
percepciones que cada uno de los artistas mantiene con el espacio
urbano. Un circuito de sensaciones que recorren el habitar o el
deshabitar en el espacio contemporáneo.
Texto: Verónica Vicente
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