lunes, 24 de septiembre de 2012

Texto de Verónica Vicente para Traza Urbana

Traza urbana
Fotografía de Cillas Seyde
 

Vivimos en alguna parte: en un país, en una ciudad de aquel país, en un barrio de aquella ciudad, en una calle de aquel barrio, en un inmueble de aquella calle, en un apartamento de aquel inmueble.
Georges Perec. Especies de espacios



 Sin un mapa nos desorientamos, perdemos el norte y el horizonte. La urbe contemporánea se convierte en un laberinto que parece no tener salida. Representamos hasta la saciedad el espacio urbano por miedo a no reconocerlo, a olvidarlo y a acabar extraviados en su inmensidad. Anne Heyvaert se sitúa justo entre la realidad y su interpretación, entre el espacio representando y el figurado. Doblando y replegando el espacio del mapa construye nuevas realidades, nuevas visiones que incluso pueden llegar a despistar al espectador. Que el flâneaur más experimentado se pierda no es tarea complicada, los mapas se desactualizan día a día. José Navas Aranda visualiza el espacio urbano en constante movimiento; lo que hoy está aquí, mañana pasará a estar en otro lugar o simplemente dejará de estarlo, dejando emplazamiento a nuevas construcciones.

Donde quiera que vayamos tenemos la necesidad de sentir el espacio como nuestro, de marcarlo y apropiarnos de él. Abarcar el territorio es el ejercicio de reflexión y medición que nos propone Cipriano Chás. Establece tres alturas diferentes, tres posiciones con respecto a la situación del horizonte y al poder de la tierra. Por su parte, Antía Cea, nos posiciona en la actual Galería Sargadelos de A Coruña, poniéndole nombre y memoria al espacio anteriormente habitado.

La curiosidad por el espacio privado y ajeno, por saber cómo es el otro y su entorno, siempre ha existido. Viajar o vivir en una ciudad que no es la propia agudiza nuestra vista y nuestros oídos. Así, Xisela Franco, ha documentado desde las calles hasta los espacios más privados de la ciudad de Toronto. Una mirada extranjera, autobiográfica y personal en una de las ciudades más cosmopolitas.

No siempre es fácil reconocer el espacio público y el espacio privado, establecer límites es complicado; el límite es tan incierto como inseguro, nos hace dudar continuamente. Nelson Bardón se sitúa justo ahí, en el lugar donde conexionan líneas y planos o donde lo que es deja de ser según los ojos por los que sea visto. Manipulando los límites del plano consigue la explosión de elementos urbanos, la destrucción de la ciudad. También Fernando Lafuente juega con esos límites, desdibujándolos y descomponiendo el plano en busca de nuevas relaciones entre figura y fondo.

Habitamos y deshabitamos las ciudades en un constante ir y venir. Globalización, ya todos somos extranjeros sin destino. Nos movemos en masas programadas y sincronizadas al unísono sin tiempo a cuestionarlo, no pensamos. La rutina es el tema central de la instalación de Elia Núñez que, aunque nos mantiene unidos a grandes multitudes, nos absorbe y nos desplaza hacia la soledad.

Frente al individualismo contemporáneo Martín Rivas plantea la necesidad de volver a establecer comunidades. Los ciudadanos debemos relacionarnos con el entorno vecinal, mantener una identidad firme y fuerte es esencial para asegurar el bienestar de las familias que la habitan.

Al mismo tiempo la urbe contemporánea se descentraliza y se expande por doquier. Ya no queda espacio vacío ni lugar y Diego Germade es consciente de ello. Sobre un mapa de la antigua Roma implanta un bloque de cemento. Una construcción física en una representación espacial de la que probablemente ya poco quede en la actualidad.

Necesitamos reconocer el espacio y reconocernos en él. Todos los elementos deben estar, al menos, en aparente orden; una ciudad desordenada sería imposible. La obsesión por el orden y la curiosidad de Cillas Seyde es tal que ha decidido empezar a buscar por el principio, una gota de tinta sobre el papel. Una imagen que, vista a través de un microscopio, alberga verdaderas ciudades ocultas. También Natalia Desirée García busca nuevos espacios, quizás ocultos o quizás inadvertidos en la ciudad industrializada, infinitamente reflejada.

Vivimos en la calle. Normalmente pasamos más tiempo fuera que dentro de casa. Salir a la calle es formar parte del tránsito. Por eso Arkaitz Rodríguez ha decidido utilizar el espacio social para exponer su obra. Una buena forma de contactar con el público o de que el público contacte con él. El caminar y el deambular por las calles de una ciudad crea recorridos individuales que sirven de base a la experiencia de Clara Salamanca. A partir de lo vivido en la ciudad elabora un callejero personal del espacio urbano más frecuentado.

De carácter multidisciplinar, Traza Urbana se compone de vídeo, escultura, fotografía, instalación... Visiones de una ciudad cambiante en base a las diferentes percepciones que cada uno de los artistas mantiene con el espacio urbano. Un circuito de sensaciones que recorren el habitar o el deshabitar en el espacio contemporáneo. 
Texto: Verónica Vicente

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